Amanecer con el gato El gato vuelve de ver amanecer en el salón, tiene frío, pide mimos. Le acomodo en la cama, le acaricio, hasta que su ronroneo se apaga y se entrega a felinos sueños de juego y caza. Es en esos mínimos gestos de amor donde todavía me late la esperanza. Me comparo a veces con el hombre que fui, con el que creí ser, con el que te mereces. En esa comparación casi siempre me parece que si yo fuera otro, mejor te iría con creces.
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